Querer a Dios de verdad para ver la realidad

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Si no quieres a Dios de verdad, Él estará por así decir más oculto que el accionar de los inmorales como le pasó a los judíos.

Ellos por ejemplo sustituyeron a los profetas por escribas. Y por 4 siglos ya no les volvió a enviar profetas hasta que llegó Jesús.

Y al predicar Jesús era detestado por su ejemplo y no lo reconocieron como Hijo de Dios (Sab 2, 12-22; Mt 26, 63-64).

A pesar de que predicaba:
«Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanme en esto; o si no, créanlo por las obras mismas» (Jn 14, 11).

Ejemplo 2, cuando la estrella de Belén estaba anunciando, solo los reyes magos la vieron y siguieron, menos en Jerusalén.

Nuestros ojos del alma necesitan luz. Esa luz es la gracia (divina) presente dentro de nosotros desde que queremos a Dios de verdad y eso nos hará ver al menos la realidad.

Realidad que lograron ver los reyes magos. Herodes y toda Jerusalén, no la vieron, hasta se hubieran bien preparado similar a los magos.

Fue a pesar de ser el Pueblo elegido y realizar Pésaj, Yom Kippur, Shavuot, etc; sino Herodes hubiese sabido dónde estaba el Niño sin intervención de los reyes magos y en su mal intensionar nunca logró saberlo con exactitud.

Quiere decir también que a pesar de que recibamos Sacramentos, si no queremos a Dios de verdad, Él estará por así decir más oculto que el accionar inmoral como le pasó a ellos.

Hasta aquí, no hay que caer en más especificaciones que las que escribo por nuestra salud corporal y espiritual, y porque no somos Magisterio vivo de la Iglesia.

Solo escribo lo que nos corresponde en general a cada uno(a) que tenga o no tenga religión. Entonces, seguimos.

Queda corroborado entre cristianos durante el vía lucis.

Por ejemplo, los discípulos que iban camino de Emaús no sólo no comprendían lo que hizo Jesús, sino que tampoco la Ley Antigua, Profetas y Salmos, estaban tristes y se alejaban de la Iglesia, no querían a Jesús (Lc 24, 13.18-24).

Ejemplo 2 de cristianos, los apóstoles no sólo no entendían lo que Jesús les había encargado, sino que se pusieron a pescar, no querían a Jesús (Jn 21, 2-3).

Y, aún así, en ambos casos Cristo mismo se les aparece y se autoreconoce.

Cuánto pues veremos al quererle de verdad sin comprenderle (Mc 4, 35-41; Lc 9, 28-36).

Imagina cuánto más veremos al quererle de verdad y entender lo que nos corresponde.

Nota:
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Fuentes:
· Misas diarias de Nazaret .tv
· Rosario diario de Lourdes.
· Biblia.
· Varias (vídeos de EWTN, Docs de la Iglesia, entre otras).


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