Cuando a pesar de:

· Recibir los Sacramentos (p.e. Bautismo, Reconciliación, Comunión, Unción de los enfermos).

· Hacer los Sacramentos en su versión de Emergencia o en Peligro de Muerte (Bautismo de Deseo, Acto de Contrición Perfecta y Comunión Espiritual).

· Recibir Indulgencia Plenaria.

· Orar y/o rezar a Dios «Que no Te tema».

· Recibir el Sacramental llamado Exorcismo que de por sí está incluido en cada uno de los Sacramentos.

· Oraciones de Curación (p.e. «Si quieres, puedes limpiarme» de Mc 1, 40; «Una palabra tuya bastará para sanarme» basado en Mt 8, 8).

· Oraciones de Protección (p.e. la Coraza, Breatsplate o Lorica de San Patricio; Oración a San Miguel Arcángel del Papa León XIII).

· Promesas [1].

· Actos de Abandono (en Dios).

· La Psiquiatría, Neurología y/o Psicología no ayudan o no se puede acceder a sus profesionales.

· Se descartan motivos naturales de lo ocurrido con las ciencias médicas o no se puede acceder a sus profesionales.

· Con o sin acercarse, se empiezan a notar el accionar de los enemigos del alma (Lc 12, 2; Mt 10, 26; Mc 4, 22; Lc 8, 17).

No cesa, no desaparece, la adversidad, los deshechos, la enfermedad, ataques y/o sufrimiento.

Es que Dios quiere:

· Enviarte un mensaje, enseñarte algo, aprendas, instruirte o corregirte [2].

· Sobrelleves con Él lo ocurrido cuando cese.

· Soportes con Él lo que ocurre.

· Soportes con Él, por así decir sin que sea lo ocurrido. Quiero decir, p.e. no tendrás qué comer pero Dios llena tu barriga; tendrás un dolor y/o herida en la garganta pero puedes comer y/o beber como si no la tuvieras.

Estos anteriores motivos pueden ser combinados, depender de la persona que lo recibe y/o solo de la voluntad de Dios.

Y es que unido a Cristo da buen fruto, fruto Corredentor.

No en el sentido en que Jesús necesite ayudantes para Redimir.

Ni en el sentido en que Jesús no sea el Único Redentor.

Sino en el sentido, de San Pablo, en que cuando pecamos nosotros crucificamos a Cristo (1 Jn 1, 8; Is 53, 5).

Pasa a ser útil lo corredentor a nosotros y/o al bien del resto de la Iglesia (Jn 2, 19; Jn 2, 21; Hech 9, 4-5; Col 1, 24).

Así con la presencia de Dios, su gracia en la debilidad podemos sufrir con gusto y complacidos (2 Cor 12, 9-10), con alegría (Hab 3, 17-18) y por amor.

Cada Acto de Corredención tiene más valor que el resto de Oraciones excepto que del Acto de Abandono.

Porque Dios debido al Acto de Abandono te puede quitar la adversidad del Acto de Corredención.

Y si nosotros que somos cristianos, los buenos, sufrimos; cuánto más los inmorales.

Nota:
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Fuentes:
· Biblia.
[1] Adversidad útil debido a Promesas de Dios
[2] Comunicar y accionar de Dios en la realidad
· Experiencia personal.
· Catecismo de la Iglesia Católica de vatican .va (793, 787, 794).


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